El responsable de las ondas gravitatorias fue Einstein; no, fue de un . . . “tocapelotas”.
Curiosidades
de la vida, el miércoles 10 de febrero saqué de la biblioteca el número
especial de la revista Investigación y Ciencia (la versión española de la
revista Scientific American) dedicado a Einstein por los 100 años de la teoría de
la Relatividad General, justo la misma semana en que se detectaban por primera
vez empíricamente las ondas gravitacionales. Coincidencia del destino.
Este
número lo recomiendo encarecidamente porque sus artículos, más allá de planteamientos
matemáticos farragosos, hablan de conceptos y en muchos casos de la historia de
la teoría, por lo que se pueden seguir sin demasiada dificultad. Además, hay un
artículo de José Manuel Sanchez Ron, que me recuerda a mis tiempos de
Universidad, otro, el artículo original de Einstein “Sobre la teoría
generalizada de la gravitación” y así un largo etcétera.
Todo
esto viene porque hay un artículo titulado “Los errores de Einstein” de
Lawrence M. Krauss. En él, el autor habla de varios errores de Einstein, aunque
yo solo me centraré en el relacionado con las ondas gravitacionales.
Lo
traigo aquí porque, a veces, un contratiempo es una oportunidad.
En
resumen, Einstein, una vez que emigró de Alemania a EEUU, envió su artículo
“¿Existen las ondas gravitacionales?” a la revista Physical Review en el que
exponía que la ondas gravitaciones no existían. Siguiendo el proceso habitual
de verificación de los artículos, el editor de la revista envió el artículo a
un experto anónimo para su validación. El experto desechó el artículo, enviando
esta respuesta a Einstein para su contestación. Einstein quedó tan sorprendido,
porque en Alemania no existía este procedimiento de verificación, que respondió
al editor no autorizándole a publicar el artículo.
Siguió
trabajando en los problemas que planteaba su teoría y envió el artículo a la
revista Journal of the Franklin Institute para su publicación, antes de que lo
publicaran encontró el fallo e informó a la revista. El artículo final se llamó
“Sobre las Ondas Gravitacionales” y resolvía las cuestiones pendientes
anteriores.
Según
un ayudante de Einstein, Leopold Infeld -un distinguido cosmólogo
estadounidense, Howard Percy Robertson- se puso en contacto con él y le explicó
el error del artículo original y le orientó en su posible solución, a su vez,
Leopold se lo transmitió a Einstein. Así fue como Einstein resolvió los
problemas con su teoría.
Robertson
nunca reveló que él había sido el evaluador anónimo de la revista Physical
Review, el tocapelotas de nuestra historia, del primer trabajo de Einstein y
Einstein nunca publicó ningún trabajo acerca de la no existencia de las ondas
gravitacionales, ¿curioso, verdad?
Espero
que os resulte interesante.
Pd:
recopilando información acerca de esta historia, he comprobado que en el
periódico El País, también la mencionaba:
Si
alguna persona está interesada en adquirir bien toda la revista o alguno de los
artículos lo puede hacer en el siguiente enlace
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